Tenia la esperanza de qué después de los exámenes todo volviera a la normalidad, es decir, que fueramos un piso normal. Pero siguen los despistes. Ves que no todos entendemos lo mismo por el concepto de piso. Para algunos es la familia con la que estamos en nuestra época universitaria; para otros simplemente 4 paredes dónde comer, dormir y poco más.
La verdad es una gran desilusión cúando piensas que los demás piensan cómo tú, se esforzarán en llegar a una buena relación y definitivamente conseguir cierta armonia; pero no, lo veo una utopia. Ahora mismo sé lo qué es que una persona se encierre herméticamente, le de igual el día a día de las personas con las que convive y simplemente le importa qué el frigorífico tenga alimentos y la conexión a Internet funcione.
No sé si sentir lástima o no. Pero la verdad ya ha pasado más de la mitad del curso y ya no estoy para andar detrás de la gente para intentar conseguir esa armonia. Uno llega a cansarse. Supongo que tampoco voy a estallar porque ahora mismo ya no merece la pena. Pero no me gusta “vivir” con gente por interés; yo no sirvo para ello, siempre intento tener una amistad. Ver gente que simplemente va a lo suyo y te da los buenos dias -por obligación- no es precisamente lo que me gusta.
Una pena.